Nos encontramos ante un edificio antiguo, cuyo estado de conservación obligó a una intervención profunda, conservando únicamente su estructura. A partir de esta base, se plantea una reconfiguración integral del espacio con el objetivo de adaptarlo al nuevo programa funcional requerido por el cliente, centrado en la implantación de apartamentos.
La propuesta arquitectónica se apoya en la recuperación de la esencia original del edificio, poniendo en valor su volumetría marcada y su simplicidad estilística. Frente al deterioro provocado por el paso del tiempo, la intervención busca restituir su identidad formal mediante un lenguaje sobrio y coherente, donde la funcionalidad se convierte en el eje principal del proyecto.
El tratamiento interior se concibe como una extensión del carácter mediterráneo del exterior y del entorno. Para ello, se recurre a una paleta de materiales y elementos constructivos que evocan esta atmósfera: el uso de la madera en tonalidades claras, barandillas de barrotes de hierro y sistemas de protección solar como las mallorquinas, configuran espacios cálidos, luminosos y permeables.
La relación entre interior y exterior se refuerza mediante el trabajo con la luz, las sombras y las texturas, elementos clave en la arquitectura mediterránea. De este modo, el proyecto no solo resuelve las necesidades funcionales del programa, sino que también recupera y reinterpreta la identidad del edificio, integrándolo de manera natural en su contexto.